Hervás

Su situación, próxima al paso natural, luego Vía de la Plata, y al trasiego de pueblos culturas y civilizaciones que lo han transitado: fenicios, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, mozarabes… ha marcado la historia de la población. Su fundación se remonta a finales del siglo XII, durante el reinado de Alfonso VIII, cuando los caballeros del Temple edificaron una ermita junto al río Santihervás bajo la advocación de San Gervasio, patrón de la Orden y origen del topónimo local. En 1.212 fue premiada por el monarca Alfonso VIII, con el titulo de Lealtad por su colaboración en la batalla de las Navas de Tolosa y en la toma de Baeza.
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Hervás perteneció al Señorío de Doña Violante que lo recibió como dote al casarse con Alfonso X en 1.246, ella seria quien donase el castañar ”gallego” a la población en 1.277. Doña Violante fue la primera en una sucesión de Señores y Señoríos, que se prolongaría a lo largo de la historia, hasta el año 1.396 en que pasó a pertenecer al Ducado de Bejar.

En el siglo XV se estableció en la población una pequeña comunidad hebrea que se asentó desde las faldas del castillo hasta la vertiente del río Ambroz. Esta comunidad estaba vinculada a la Aljama de Bejar. Los judíos ejercían el préstamo al interés y trabajaban en oficios artesanales. Eran tejedores, lenceros, cardadores, manteleros y pañeros. También hubo un médico, Rabí Simuel, que ejerció como notario y arrendador del obispo de Plasencia y Coria. Construyo la Sinagoga en la calle Rabilero.

A espaldas de la Sinagoga se extendía un amplio huerto que daba al río Ambroz, en cuya orilla opuesta debió estar el cementerio. Tuvieron carnicería y panadería; poseían, bodega, granero y secadero, pero también una infraestructura mínima para posibilitar la vida intelectual y la educación, tal como prescribía el “Talmud”.

Contaban con edificios públicos como las Casas de la Cofradía en la calle Amistad Judeo Cristiana 15, en cuyo interior hubo un lagar “Kasher” con su prensa de madera, pilones y cubas.

Tras el decreto de expulsión dictado por los Reyes Católicos, en 1.492, sólo quedaron catorce familias de las cuarenta que formaron la comunidad hebrea.

La economía industrial de Hervás vivió un periodo de gran vigor y pujanza a partir del siglo XVIII, con la construcción y puesta en marcha por Don Juan Lopez de la primera fábrica de tejido, de lino primero y luego de lana. La industria textil, unida comercial y familiarmente con la de Bejar, propicio el surgimiento de una pequeña burguesías local. Comunicación ferroviaria en 1.876, servicio de distribución de electricidad en 1.895, y dos publicaciones periódicas: ”El Eco de Hervás” y “El Ariete son muestra de la bonanza de la época que se refleja también en las casas señoriales del siglo XIX. La misma época en que Hervás asumió la cabeza de comarca que anteriormente ostentara Granadilla. Este periodo de prosperidad se prolonga hasta finales del siglo XIX.

Desde aquella época, hasta nuestros días, la explotación y transformación de la madera ha sido la principal fuente de riqueza de la Villa, que en los últimos tiempos, se ha visto complementada con la emergencia del sector turístico y de la industria de la peletería.

 

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